La ciencia llama "vampiro" (nombre que le dio el naturalista Buffon en 1761) al murciélago hematófago conocido como Desmodus rotundus que vive en zonas oscuras, es de hábitos nocturnos y se alimenta de sangre. Son murciélagos de un tamaño entre los 6 y los 9 centímetros y un peso de 25-40 gramos, de pelaje denso color café grisáceo, con cara aplanada y orejas pequeñas y puntiagudas, hocico corto y labio inferior en forma de V, con incisivos superiores anchos y filosos e inferiores pequeños, siendo los caninos largos, de punta aguda y borde posterior afilado.

Su técnica de alimentación es la siguiente: gracias a sus agudizados sentidos localiza a sus víctimas (habitualmente ganado bovino, equino o porcino) y se acerca a ellas volando, arrastrándose por el suelo o saltando, mordiéndoles en los hombros, espalda, región perianal, en las patas, pezuñas, así como en la base de los cuernos o en las orejas. Suelen atacar cuando el animal duerme, produciendo poco dolor y, gracias al anticoagulante de su saliva, hace fluir la sangre a través del canal de su labio inferior.
La sangre consumida por el vampiro rara vez daña al animal afectado, pues suelen tomar unos 25 mL en media hora, aunque suelen acudir cada noche a alimentarse de la misma víctima, pues si pasan 48 horas sin comer mueren de inanición; curiosamente es un animal que comparte habitualmente el alimento con otros compañeros incapaces de conseguir alimento, mediante la regurgitación de sangre.

Estos animales tienen su habitat para dormir en cuevas, huecos y minas, y generalmente en áreas donde hay humedad y mucho calor. En sus dormideros la característica principal es la enorme cantidad de excrementos de color obscuro muy parecido a la brea y con un fuerte olor a amoniaco.
Estos murciélagos son extremadamente sociables y cada colonia esta formada entre 20 a 100 animales. Muy juntos y en nichos pequeños. Los vampiros engendran todo el año, pero por lo general tiene una sola cría por año después de una gestación de 7 meses y medio. El hijo permanece con su madre por mucho tiempo, en el cual comparten comidas de sangre y ella le enseña a cazar.

Uno de los primeros en relatar su experiencia con un vampiro de este tipo fue Gonzalo Fernández de Oviedo en su Sumario de la Natural Historia de las Indias (1526), ya que fue mordido por ellos y tuvo que usar el método de los indígenas para curar sus heridas.
LA RABIA
Muchos de los animales que han sido relacionados con los vampiros son portadores habituales de la enfermedad: perros, lobos y, cómo no, murciélagos.La rabia puede manifestarse en un bajo porcentaje de casos como "rabia paralítica", aunque lo más frecuente es la llamada "rabia furiosa", con una sintomatología extrapolable a lo que se dice sobre los vampiros. Aquí se desarrolla un cuadro de encefalitis, con una predilección del virus por afectar al sistema límbico (importante en el control de las emociones y la conducta), siendo frecuente la inquietud y agitación creciente que puede llegar hasta la agresividad, insomnio persistente con alteración del ritmo del sueño y modificaciones de la conducta sexual que suele expresarse como hipersexualidad.

Son frecuentes los espasmos musculares que afectan al área facial, faríngea y laríngea, favoreciendo que el paciente emita sonidos roncos y ahogados, y que se produzca una retracción de los labios de forma que asoman los dientes como si fuera un animal. También presentan una exaltación de los reflejos, originando accesos de furor maníaco frente a pequeños estímulos, como son los leves contactos, las corrientes de aire, la luz, los ruidos, ciertos olores o a excitaciones mínimas como ver su imagen reflejada en un espejo; más característica es la reacción frente al agua provocando la hidrofobia, nombre por el cual se conoce también a esta enfermedad, que origina un fuerte espasmo faríngeo que origina intensos dolores al intentar tragar agua o simplemente con su visión
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